jueves, 9 de octubre de 2014

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COACHING Y EL PODER DE LA PREGUNTA PODEROSA

Autor: Dr. Cerbeleón Murillo Ruiz


RESUMEN

Este artículo tiene como propósito fundamental explicar la importancia de la pregunta poderosa en el coaching, así como el poder transformador e iluminador que la misma tiene para cambiar la percepción y consecuentemente la realidad. Bajo esta premisa, las preguntas que formula el coach buscan obtener información sobre la situación de la persona, tanto para su propio consumo, es decir, obtener el contexto del cliente; como principalmente para promover la autoconciencia del coachee. En este contexto, una pregunta poderosa, entonces, refleja una escucha activa y un entendimiento de las perspectivas del cliente y tiene el poder de conducirlo a explorar, descubrir, profundizar, ganar claridad, aumentar su enfoque, comprometerse, tomar acción, abrir opciones o aprender cosas nuevas. En el desarrollo del artículo se utilizó la metodología de investigación  documental, sustentada en autores como: Gomá (2009), Lantigua (2011), Máñez, Navarro y Bou (s/f.), Levine (2008), O’Connor y Lages (2005), la ICF (2008) y Pérez (2010). Sobre la base del análisis realizado se concluye que atendiendo a la premisa que la calidad de nuestros cuestionamientos determina la calidad de nuestros pensamientos; se hace necesario interpretar el poder que tiene la pregunta poderosa en el contexto del coaching. Una de las mejores herramientas  del proceso coaching son las preguntas, las cuales son muy útiles para establecer con el coachee  el rapport, definir objetivos,  los medios para lograrlos y el horizonte de tiempo para alcanzar dichos objetivos. Aprender a hacer preguntas poderosas dota al coach de las competencias para hacer del coaching un proceso de valor y significado para el coachee, donde pueda encontrar opciones y respuestas. 
Descriptores: Coaching, coach, coachee, preguntas poderosas

DESARROLLO

“Si yo tuviera una hora para resolver un problema y mi vida dependiera de la solución, gastaría los primeros 55 minutos para determinar la pregunta apropiada, porque una vez que supiera la pregunta correcta, yo podría resolver el problema en menos de cinco minutos”. 
ALBERT EINSTEIN
Coaching

De acuerdo a lo planteado por la Federación Internacional de Coach (2008), (ICF por sus siglas en inglés), el coaching es definido como: “una relación profesional continua, que ayuda a las personas a producir resultados extraordinarios en sus vidas, carrera, negocios y organizaciones” (p. 19); desde esta perspectiva, se interpreta que a través de un proceso de coaching, los clientes pueden lograr la profundización de  sus aprendizajes, la optimización de su desempeño y el mejoramiento de su calidad de vida.
En este mismo orden, Pérez (2010), define el coaching como: “el arte y la disciplina de destacar, fortalecer y enriquecer el potencial del ser humano” (p.20). En esta definición la autora percibe al ser humano como un ser único, con sus propias características individuales, lo que considera como una gran obra de arte única y original, es por eso que asocia al coaching con el arte.
En relación a considerarlo una disciplina se sustenta en que un proceso de coaching se basa en un orden, en una metodología que ofrezca apoyo para el logro de los objetivos que se propone el coachee, por lo que el coaching dista de ser una conversación, un proceso al azar, por el contrario, se constituye en una disciplina que busca fortalecer y enriquecer el potencial del ser humano, el cual en algunos casos está adormecido o no ha sido potencializada en su máxima capacidad. En este sentido, se reafirma que la intención del coaching es que el coacheado busque y encuentre sus propias respuestas.

El Coaching y la Pregunta

En el transcurrir de nuestra vida, en la relación con padres, familiares, docentes, amigos, entre otros, hemos sido entrenados fundamentalmente para responder las preguntas que nos formulan, y, en algunos casos incluso somos premiados si damos la mejor respuesta, desde la perspectiva de quien formula la pregunta y en el menor tiempo posible. De allí que al iniciar un proceso de coaching, el coachee siempre está preparado para responder. Sin embargo, es importante resaltar que las preguntas que recibirá el cliente de parte de su coach, no son aquellas que habitualmente se hace a sí mismo; toda vez que estas preguntas nuevas miradas sobre el coachee y su manera de interpretar la situación, pero que además tienen la característica de sacarlo de su zona de confort. En este sentido, estas preguntas podrán agitarlo o emocionarlo, por lo que se constituyen en preguntas poderosas. Son preguntas que inspiran a pasar a la acción.
   Las Preguntas poderosas

Preguntar procede del latín percontari, que significa interrogar a alguien para que nos diga lo que sabe sobre un tema. En el proceso de Coaching las preguntas estimulan la reflexión del Coachee para que exprese lo que sabe de sí mismo, ya que es la persona con más autoridad para saber quién es y lo que necesita para lograr sus metas. La pregunta es una de las herramientas más poderosa que posee el coach.
En coaching, una pregunta poderosa es esa que te remueve, que te hace pensar y que incluso puede llevarte a ver la realidad desde otro punto de vista y a eso que para algunos es tan complicado: cambiar. Es por ello, que la pregunta poderosa se constituye en una invitación a la reflexión, a ver la realidad desde otra perspectiva y a profundizar en una cuestión a la que en la cotidianidad no le hacemos demasiado caso. Desde esta óptica, una pregunta bien formulada  puede llegar a proporcionarnos un conocimiento muy profundo de nosotros mismos y conducirnos a darnos cuenta de cuáles son las cosas que nos frenan, que nos limitan, pero también de cuáles son  nuestras potencialidades.
 ¿Cómo Realizar Preguntas Poderosas?
Las preguntas poderosas deben ser meticulosamente elegidas por parte del Coach, con la finalidad de ayudar a su Coachee a reflexionar, ya sea sobre posibles soluciones, momentos de su vida, problemas entre otros aspectos; en este sentido, las preguntas poderosas deben provocar una reflexión, provocar una reacción, sugerir algo, crear confianza, descubrir cosas, descubrir situaciones. Al formular preguntas poderosas se debe evitar preguntas  que inicien con “¿Por qué?”.  Estas solo conducen a detalles o justificaciones de cosas que han quedado en el pasado: “¿Por qué me está pasando esto?” ¿Por qué tomé esa decisión?” etc.  Es recomendable utilizar con mayor frecuencia preguntas “¿Qué?, o ¿Cómo?”, ellas te llevarán a ti  o a tu interlocutor a la acción, aclarando objetivos y valores “¿Qué hay de bueno en esto?”, etc.
Ratificando que las preguntas poderosas están orientadas al presente y al futuro, al hacerlas se debe preguntar con relación a: los hechos, los datos, los anhelos, las circunstancias, los implicados, las emociones, los problemas o dificultades, ideas nuevas y preferencias. Por ello:
·         Las preguntas deben de ser muy precisas
·         Formular preguntas con un propósito claramente definido 
·         Buscar preguntas que conduzcan a que el coachee tome acción, ya sea reflexionar sobre situaciones, alterativas etc.
·         Es vital empezar con preguntas abiertas e indirectas, que empiezan con:
“Cuánto” (referidas a cantidades), “cuándo” (referidas a tiempo); “por qué” (referidas a objetivos, creencias y valores), “cómo” (referidas a procesos y recursos).
·         Preguntas orientadas al futuro y presente, hacia los objetivos del proceso de coaching elegido por el coachee y a lograr los resultados delimitados en el plan de acción.


CONCLUSIONES

El desarrollo del presente artículo permitió concluir que:
·         La calidad de nuestros cuestionamientos determina la calidad de nuestros pensamientos; de allí el impacto que tienen las preguntas que podamos formular, para lo cual debemos dejar de lado las preguntas débiles, que en el ámbito del coaching nada aportan, y, formular preguntas poderosas, toda vez que son estas las que mueven al coachee a buscar el sentido, a asombrarse, a reflexionar y lo conduce a la búsqueda  interna de respuestas que creía no poseer.
·         Una de las mejores herramientas  del proceso coaching son las preguntas, las cuales son muy útiles para establecer con el coachee  el rapport, definir objetivos,  los medios para lograrlos y el horizonte de tiempo para alcanzar dichos objetivos. Aprender a hacer preguntas poderosas dota al coach de las competencias para hacer del coaching un proceso de valor y significado para el coachee, donde pueda encontrar opciones y respuestas. 

REFERENCIAS

Federation International de Coaching. (2008). Advancing The are Science and practice of professional coaching.

Franzo, P. (2010). 80 Preguntas de impacto para tu práctica de coach. Disponible en: http://blogdelcoach.com.

Levine, T. (2008). Coaching para una vida extraordinaria. México: Editorial Panorama.

Pérez, M. (2010). El Arte de ser Coach y algo más…México: Editorial Trillas.






viernes, 26 de septiembre de 2014





RESUMEN DEL CAPÍTULO IV DEL LIBRO: LA EMPRESA CONSCIENTE: CÓMO CONSTRUIR VALOR A TRAVÉS DE VALORES
LIBRO ESCRITO POR: FREDY KOFMAN
Elaborado por: Cerbeleón Murillo Ruiz

No vemos las cosas tal como son. Las vemos tal como somos.
TALMUD
La belleza de las cosas existe en la mente de quien las contempla.
DAVID HUME
Si [...] fuéramos lo suficientemente sabios para fundar nuestra autoestima no en "tener la razón", sino en ser racionales, en ser conscientes, y en poseer integridad, comprenderíamos que reconocer y corregir un error no es un abismo en el cual hemos caído sino una cima que podemos enorgullecemos de haber escalado.
NATHANIEL BRANDEN1
CAPÍTULO IV: HUMILDAD ONTOLÒGICA
RESUMEN ELABORADO POR: CERBELEÓN MURILLO RUIZ

Tal como aparece en el título del capítulo en referencia, el autor lo denomina humildad ontológica, en este sentido, es necesario definir las palabras que conforman tal expresión. Humildad es reconocer nuestras debilidades, cualidades y capacidades y aprovecharlas para obrar en bien de los demás, sin decirlo: es ausencia de soberbia. En este mismo orden de acuerdo a los planteamientos de Kofman (2008), la ontología es la rama de la filosofía que estudia la naturaleza de la realidad. Desde esta perspectiva, se entiende la humildad ontológica, el poder ver una perspectiva diferente a la tuya, pero sin renunciar a la misma
El mismo el autor muestra cómo generar alineamiento, confianza y comprensión mutua ante una situación de conflicto o discordia en nuestras interacciones, de las cuales se derivan problemas, producto del inadecuado manejo de nuestras propias actitudes y creencias.
En este sentido, es importante destacar que el lenguaje de la humildad ontológica se basa en la apropiación de mis opiniones y en la consideración de las opiniones de los demás. Es por ello que para establecer un diálogo de aceptación y respeto mutuo no sólo la persona debe aprender a expresar su opinión, sino también el razonamiento que la funda y sus consecuencias. Del mismo modo, es necesario aprender a indagar en el razonamiento que funda la opinión del otro y las recomendaciones que se derivan de ella. Por supuesto que esto no significa renunciar a su propia perspectiva, es poder ver una perspectiva diferente a la suya. No obstante, estas son competencias fundamentales que la mayoría de los profesionales nunca adquiere.
En este sentido, lo antes expuesto hace referencia a cómo encarar o enfrentar las situaciones en las cuales las personas están en desacuerdo, el autor ofrece un modo efectivo para resolver tales diferencias. Por un lado, poniendo en práctica valores como: la responsabilidad incondicional, la cual permite convertirse en protagonista de la propia vida; la integridad esencial. La comunicación autentica, la misma favorece poner de manifiesto la propia verdad permitiendo al mismo tiempo que otros digan su verdad. El compromiso impecable, el mismo se visibiliza en la posibilidad de coordinar acciones de modo responsable. El liderazgo honesto, toda vez que ser más que hacer es el camino, y como dice Fredy Kofman, estos valores cumplen con la función de “crear valor a través de valores”.
Las personas ven el mundo de diversas maneras y cada una de estas miradas tiene sus peculiaridades que bien pudieran llamarse zonas luminosas y zonas oscuras, pero es sólo desde la humildad ontológica que se hace posible dar cabida a esa diversidad e integrarla a una visión más amplia, más abarcadora, más incluyente. Es por ello que de acuerdo como se encaren tales diferencias es posible identificar a las personas según el autor, como “controladores” o “aprendices”. Los primeros afirman saber cómo son las cosas, cómo deben ser y qué debe hacerse, son amantes de dar muchas órdenes y formular pocas preguntas. Los segundos por su parte tienden a ser curiosos y humildes; en ello prevalecen los puntos de vista de los demás por encima de los propios.
Los controladores fundan su autoestima en tener la razón, o al menos en convencer a otros de que la tienen. Manejan las situaciones imponiendo sus opiniones a los demás y proclamando que esas opiniones son "la verdad". Se sienten satisfechos cuando eliminan todos los puntos de vista opuestos a los suyos y logran que todos estén de acuerdo con ellos. Creen que ven las cosas como son, y que aquellos que las ven de otra manera están equivocados.
Lo anterior guarda estrecha relación con los modelos mentales. Un modelo mental es el conjunto particular de asunciones, generalizaciones, creencias y valores profundamente arraigados, que permiten dar sentido al mundo en que vivimos y operar efectivamente en él.  Bajo esta premisa, modelos mentales diferentes crean interpretaciones, sentimientos, opiniones y acciones diferentes. 
Cuando se cree que mi verdad es la verdad, se cae en lo que llama Kofman en la arrogancia ontológica, lo que de suyo, constituye un problema. De allí que la práctica de la humildad ontológica requiere que comprendamos nuestros modelos mentales y la manera en que estos influyen en las experiencias y acciones de las personas
Los cuatro filtros: biología, lenguaje, cultura y circunstancia personal, dan forma a nuestros modelos mentales. Estos modelos mentales, a su vez, condicionan nuestras percepciones, pensamientos, sentimientos y acciones, nos llevan a asociarnos con ciertas personas y no con otras; a pensar de determinadas maneras y rechazar otras; a emprender ciertas acciones sin siquiera tomar en cuenta otras; a decidir qué es aceptable y qué no lo es. La humildad ontológica significa reconocer y validar los modelos mentales propios y los de los demás. Los modelos mentales tienen un enorme poder y por ello hacen que sólo podamos vivir dentro de ellos. Es decir, vivimos bajo la influencia de nuestra realidad experiencial, la realidad que se manifiesta en nuestro espacio interpretativo.
Es de hacer notar que en la interacción con otra u otras personas se transforma en productiva, si alguna de las partes actúa como aprendiz, demostrando humildad ontológica. Cuando las personas tienen plena conciencia de la manera en que sus modelos mentales afectan su experiencia y del modo en que los puntos de vista de otras personas pueden contribuir a lograr el aprendizaje mutuo. Por ello pueden encarar de manera eficaz situaciones difíciles y al mismo tiempo fortalecer los vínculos a objeto de producir una mejora recíproca de la calidad de vida.