RESUMEN DEL CAPÍTULO IV DEL LIBRO: LA EMPRESA CONSCIENTE:
CÓMO CONSTRUIR VALOR A TRAVÉS DE VALORES
LIBRO ESCRITO POR: FREDY KOFMAN
Elaborado por: Cerbeleón Murillo Ruiz
No vemos las cosas tal como son. Las vemos tal como
somos.
TALMUD
La belleza de las cosas existe en la mente de quien
las contempla.
DAVID HUME
Si [...] fuéramos lo suficientemente sabios para fundar
nuestra autoestima no en "tener la razón", sino en ser racionales, en
ser conscientes, y en poseer integridad, comprenderíamos que reconocer y
corregir un error no es un abismo en el cual hemos caído sino una cima que
podemos enorgullecemos de haber escalado.
NATHANIEL BRANDEN1
CAPÍTULO
IV: HUMILDAD ONTOLÒGICA
RESUMEN
ELABORADO POR: CERBELEÓN MURILLO RUIZ
Tal como aparece en el título del
capítulo en referencia, el autor lo denomina humildad ontológica, en este sentido, es necesario definir las
palabras que conforman tal expresión. Humildad es reconocer nuestras
debilidades, cualidades y capacidades y aprovecharlas para obrar en bien de los
demás, sin decirlo: es ausencia de soberbia. En este mismo orden de acuerdo a
los planteamientos de Kofman (2008), la ontología es la rama de la filosofía
que estudia la naturaleza de la realidad. Desde esta perspectiva, se entiende
la humildad ontológica, el poder ver una perspectiva diferente a la tuya, pero
sin renunciar a la misma
El mismo el autor muestra cómo
generar alineamiento, confianza y comprensión mutua ante una situación de
conflicto o discordia en nuestras interacciones, de las cuales se derivan problemas,
producto del inadecuado manejo de nuestras propias actitudes y creencias.
En este sentido, es
importante destacar que el lenguaje de la humildad ontológica se basa en la
apropiación de mis opiniones y en la consideración de las opiniones de los
demás. Es por ello que para establecer un diálogo de aceptación y respeto mutuo
no sólo la persona debe aprender a expresar su opinión, sino también el
razonamiento que la funda y sus consecuencias. Del mismo modo, es necesario
aprender a indagar en el razonamiento que funda la opinión del otro y las
recomendaciones que se derivan de ella. Por supuesto que esto no significa
renunciar a su propia perspectiva, es poder ver una perspectiva diferente a la
suya. No obstante, estas son competencias fundamentales que la mayoría de los
profesionales nunca adquiere.
En este sentido, lo antes expuesto hace referencia a cómo encarar o enfrentar las
situaciones en las cuales las personas están en desacuerdo, el autor ofrece un
modo efectivo para resolver tales diferencias. Por un lado, poniendo en
práctica valores como: la responsabilidad incondicional, la cual permite
convertirse en protagonista de la propia vida; la integridad esencial. La
comunicación autentica, la misma favorece poner de manifiesto la propia verdad
permitiendo al mismo tiempo que otros digan su verdad. El compromiso impecable,
el mismo se visibiliza en la posibilidad de coordinar acciones de modo
responsable. El liderazgo honesto, toda vez que ser más que hacer es el camino,
y como dice Fredy Kofman, estos valores cumplen con la función de “crear valor
a través de valores”.
Las personas ven el mundo de diversas
maneras y cada una de estas miradas tiene sus peculiaridades que bien pudieran
llamarse zonas luminosas y zonas oscuras, pero es sólo desde la humildad
ontológica que se hace posible dar cabida a esa diversidad e integrarla a una
visión más amplia, más abarcadora, más incluyente. Es por ello que de acuerdo
como se encaren tales diferencias es posible identificar a las personas según
el autor, como “controladores” o “aprendices”. Los primeros afirman saber cómo
son las cosas, cómo deben ser y qué debe hacerse, son amantes de dar muchas
órdenes y formular pocas preguntas. Los segundos por su parte tienden a ser
curiosos y humildes; en ello prevalecen los puntos de vista de los demás por
encima de los propios.
Los controladores fundan su
autoestima en tener la razón, o al menos en convencer a otros de que la tienen.
Manejan las situaciones imponiendo sus opiniones a los demás y proclamando que
esas opiniones son "la verdad". Se sienten satisfechos cuando
eliminan todos los puntos de vista opuestos a los suyos y logran que todos estén
de acuerdo con ellos. Creen que ven las cosas como son, y que aquellos que las
ven de otra manera están equivocados.
Lo anterior guarda estrecha relación
con los modelos mentales. Un modelo mental es el conjunto particular de
asunciones, generalizaciones, creencias y valores profundamente arraigados, que
permiten dar sentido al mundo en que vivimos y operar efectivamente en él. Bajo esta premisa, modelos mentales diferentes
crean interpretaciones, sentimientos, opiniones y acciones diferentes.
Cuando se cree que mi verdad es la
verdad, se cae en lo que llama Kofman en la arrogancia ontológica, lo que de
suyo, constituye un problema. De allí que la práctica de la humildad ontológica
requiere que comprendamos nuestros modelos mentales y la manera en que estos
influyen en las experiencias y acciones de las personas
Los cuatro filtros: biología,
lenguaje, cultura y circunstancia personal, dan forma a nuestros modelos
mentales. Estos modelos mentales, a su vez, condicionan nuestras percepciones,
pensamientos, sentimientos y acciones, nos llevan a asociarnos con ciertas
personas y no con otras; a pensar de determinadas maneras y rechazar otras; a
emprender ciertas acciones sin siquiera tomar en cuenta otras; a decidir qué es
aceptable y qué no lo es. La humildad ontológica significa reconocer y validar
los modelos mentales propios y los de los demás. Los modelos mentales tienen un
enorme poder y por ello hacen que sólo podamos vivir dentro de ellos. Es decir,
vivimos bajo la influencia de nuestra realidad experiencial, la realidad que se
manifiesta en nuestro espacio interpretativo.
Es de hacer notar que en la
interacción con otra u otras personas se transforma en productiva, si alguna de
las partes actúa como aprendiz, demostrando humildad ontológica. Cuando las
personas tienen plena conciencia de la manera en que sus modelos mentales
afectan su experiencia y del modo en que los puntos de vista de otras personas
pueden contribuir a lograr el aprendizaje mutuo. Por ello pueden encarar de
manera eficaz situaciones difíciles y al mismo tiempo fortalecer los vínculos a
objeto de producir una mejora recíproca de la calidad de vida.